La autora de “Reinos”, “Ríos y Provincias” y “Frágil, expuesta” revisa su paso por la Universidad de Chile, sus referentes en la Escuela de Periodismo y el método de escritura que cruza intuición, disciplina e investigación.
A los 37 años, Romina Reyes ha consolidado una voz propia en la narrativa chilena contemporánea, mientras combina literatura y periodismo en un trabajo donde la escritura se entiende como práctica constante.
Autora del libro de cuentos “Reinos”, la novela “Ríos y Provincias” y el poemario “Frágil, expuesta”, Romina Reyes ha construido una trayectoria que se mueve con naturalidad entre la ficción y el periodismo. Ha colaborado con medios como The Clinic, Las Últimas Noticias y Revista Paula, en un recorrido que comenzó, según cuenta, con una decisión más práctica que vocacional. “Cuando era niña, lo que más recuerdo es haber querido ser escritora (…) Siempre fui la que escribía, esa era mi identidad”, afirma. Sin embargo, su ingreso a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile respondió a una lógica más práctica: “Ser periodista fue la forma que encontré para poder dedicarme a escribir (…) lo veo más como un oficio”.
Egresada de la actual Facultad de Comunicación e Imagen, su paso por la universidad no solo definió un campo laboral, sino también una manera de entender la escritura: vinculada al entorno, al contexto y a su dimensión pública.

Una escuela que transmite oficio y sentido
Su experiencia en la Escuela de Periodismo estuvo marcada por una comunidad académica que —más allá de lo técnico— transmitía una comprensión profunda del rol social del periodismo. En ese contexto, recuerda especialmente a docentes como María Olivia Mönckeberg, Faride Zerán, Ximena Póo y Claudia Lagos, a quienes reconoce como figuras clave en su formación.
“Encontrarte con esas autoridades que respiran periodismo, que te imbuyen todo ese rol social y la importancia de lo que estás haciendo (…) es impagable”, señala.Más que orientar su camino hacia un periodismo literario, estos referentes cumplieron un rol más decisivo: reforzar la escritura como práctica.
Ese impulso se vio acompañado por una formación exigente en producción escrita. Talleres de redacción, crónica, entrevistas y ensayos configuraron un entrenamiento constante que, con el tiempo, se volvió fundamental para su obra literaria. “Era escribir una y otra vez. Eso te suelta la mano”, recuerda.
El entorno también fue clave. El Campus Juan Gómez Millas, con su vida estudiantil, discusiones políticas y cruces interdisciplinarios, aparece como huella en sus primeros textos. “Ese ambiente está presente en Reinos, de alguna manera”, comenta.
Durante sus años universitarios, la literatura convivió de forma paralela con el periodismo. Mientras avanzaba en la carrera, ella desarrollaba su escritura creativa de manera independiente, aprovechando los espacios que la formación le dejaba. “La literatura era algo que hacía en mi tiempo libre”, explica. “Pero la carrera me dio un ritmo de escritura que fue muy importante”.
Al mirar su formación, destaca dos elementos centrales: el compromiso público y la diversidad. “El rol social del periodismo y la diversidad de miradas que promueve la Universidad de Chile son fundamentales”, afirma.
A ello se suma una característica que identifica en sus egresados: la capacidad de adaptación. “Sales como un profesional muy multifacético (…) con una capacidad de adaptarte o de servir en el rol donde te pongan”.

Método de escritura: entre intuición y estructura
Su proceso creativo combina distintas capas que dialogan entre sí. Por un lado, existe una dimensión intuitiva, donde la escritura surge sin restricciones iniciales. “Siempre hay un primer momento de lanzarme a escribir sin miedo”, señala. A ese impulso le sigue una etapa estructurada: planificación, organización y edición. La autora trabaja con cuadernos y bitácoras donde desarrolla biografías de personajes, tramas y preguntas. “Soy súper buena para planificar”, afirma.
Su método incluye, además, un componente clave heredado del periodismo: la investigación. “Hay un trabajo de reporteo que viene del periodismo”, explica. Esto se traduce en la búsqueda de referentes, reconstrucción de contextos y una inmersión sensorial en los mundos que escribe. “Trato de escuchar música, ver películas o investigar sobre una época para construir una atmósfera. Es una forma de sensibilizarme”, comenta.
En paralelo a su trabajo literario, Reyes ha participado en algunos talleres de escritura, donde su enfoque recoge el sello formativo de la Universidad de Chile: apertura, diversidad y acompañamiento. “Trato de identificar qué quiere trabajar cada persona y ayudarle a encontrar su propia voz”, explica. En ese proceso, enfatiza que escribir implica tomar decisiones: de tono, estructura, punto de vista. “Las decisiones son parte de ser autora”, sostiene.
Periodismo y literatura
Al preguntarle si recomendaría a alguien que quiera ser escritor/a, estudiar periodismo, responde: “me acuerdo a la misma María Olivia Monckeberg, en mi primera clase, nos preguntó por qué estudiar periodismo. Yo dije que quería publicar libros y ella me respondió: ‘te digo que esto es muy difícil, pero dale’. En la carrera uno siempre está mirando a muchos lados, y creo que las comunicaciones te invitan a conocer distintos contextos y adaptarte a esos contextos, y eso también te enriquece como escritora”.
Actualmente, la autora prepara la publicación de un nuevo libro de cuentos, “Mujeres bondadosas”, que marcará su regreso a la narrativa breve. “Me considero una narradora, y donde me siento más cómoda es en el cuento”, señala. Sobre el futuro, su horizonte es claro: “Me gustaría que mi obra sea cada vez más difundida, encontrar más lectoras y lectores dentro y fuera de Chile”.