El médico cirujano UCHILE ha forjado una trayectoria ligada al servicio público, desde sus primeras experiencias en el Barros Luco hasta dirigir dos hospitales de la región de Los Lagos. Ingresó a Medicina mediante el Sistema de Ingreso Especial para Deportistas Destacados/as, fundó un club de lectura, participó en el centro de estudiantes y fue senador universitario. Hoy cursa el Magíster en Salud Pública en su alma mater, reafirmando su compromiso con la gestión de alto impacto.

Al asumir la dirección del Hospital de Calbuco, en la región de Los Lagos, el egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, el Dr. Diego Alonso, se enfrentó a una doble tarea: sanar una crisis organizacional y guiar al establecimiento hacia su consolidación como un establecimiento de mediana complejidad.
Pasados poco más de dos años, evalúa el camino recorrido con orgullo y realismo. “Hemos logrado rearticular la función del hospital. Hoy tenemos una estructura, un orden y una identidad enfocada en entregar una buena atención a nuestros usuarios/as, que es lo más importante”, afirma. Y continúa: “En lo asistencial, el esfuerzo ha sido de los funcionarios. Nos falta solo el reconocimiento del Ministerio de Salud como centro de mediana complejidad, porque en los hechos ya lo somos”.
El futuro inmediato del hospital bajo su dirección está marcado por proyectos concretos. “Tenemos la pronta apertura del Centro de Diálisis. Es un sueño hecho realidad para la comunidad de Calbuco y un hito para el Servicio de Salud”, detalla. Junto con ello, está la instalación de un escáner, lo que terminaría de consolidarlo como un establecimiento de mayor resolutividad. Sin embargo, para Alonso, lo fundamental trasciende la infraestructura o las denominaciones. “Al final se trata de poder entregar una atención, diagnóstico y tratamiento oportuno a los pacientes. Y no perder nunca la perspectiva de desarrollo de lo público”.

Pasos de gigante
La carrera de Diego Alonso en el servicio público comenzó casi de inmediato tras egresar. “Trabajé en el Hospital Barros Luco por unos meses en el Servicio de Urgencia. Fue en octubre del 2019, justo durante el estallido social”, detalla. Aunque confiesa que fue un paso más bien fugaz, su formación previa en ese mismo recinto lo marcó profundamente. “Fue muy importante porque ahí hice prácticamente todo mi internado, además de un electivo de urgencias. Creo que esa experiencia me sirve hasta hoy”, asegura.
Pronto dio el salto a un desafío mayor: tomar un cupo como médico general de zona en el Hospital de Llanquihue y asumir, luego de dos años, la dirección de dicho recinto de salud. Este período, que coincidió con lo más crudo de la pandemia, fue definitorio. Describe turnos extenuantes, aislamiento y la dolorosa realidad de la mortalidad. “Lo más difícil fue que murió mucha más gente de la que uno habría imaginado. Nos impactó mucho. La llegada de la vacuna y lo que vino después fue un alivio gigante”, confiesa.
Fue en esta adversidad donde Alonso y su equipo encontraron la oportunidad de demostrar el valor estratégico de los hospitales de menor complejidad. Este trabajo colaborativo, que incluyó a su compañero y amigo de universidad, el Dr. Álvaro Fischer, logró, en sus palabras, “inyectar recursos progresivos y consolidar al centro de salud como un ejemplo de que, invirtiendo en hospitales mal llamados de baja complejidad se obtienen buenos resultados sanitarios para poblaciones aisladas”.
El sello UCHILE
Su experiencia en la Casa de Bello es una historia de perseverancia y uso del Sistema de Ingreso Especial para Deportistas Destacados/as que ofrece la casa de estudios. “Tenía muchas ganas de estudiar Medicina en la Universidad de Chile, en parte influenciado por mi abuelo y un tío que son médicos, pero no era tan sencillo por el alto puntaje que se requería. Opté por el cupo deportivo y pude entrar por esa vía”, cuenta.
Una vez dentro, su vida universitaria se desarrolló en múltiples frentes. Fue parte de la selección de básquetbol y, junto a los profesores José Navarro y Yuri Carvajal, fundó el club de lectura “Los Innominados”, una iniciativa que sigue vigente y que busca desarrollar la veta humanista dentro de la facultad. “Fue una experiencia muy bonita y que nos marcó”, narra. Y agrega: “Soy de los que creen que la medicina es una ciencia profundamente humanista. Uno de los problemas actuales es su desapego a las artes de la humanidad, pensar que todo es ciencia, números, medicamentos y diagnósticos. Eso es un error”.

Su compromiso con la vida universitaria también lo llevó a participar activamente en la representación estudiantil. “Fui concejero Fech y luego senador universitario en paralelo a la vicepresidencia del Consejo de Estudiantes de la Salud (CES)”, explica. Recuerda esa etapa como un espacio de aprendizaje invaluable en el diálogo y la tolerancia. “Aprender a convivir con distintas visiones es razonablemente positivo”, afirma. El Senado Universitario, en particular, lo marcó por su singularidad. “Fue muy desafiante, porque ese espacio te iguala con los académicos y funcionarios. Es lo beneficioso de la triestamentalidad, que da la oportunidad de conversar en conjunto sobre los desafíos de la universidad”.
Sobre ese punto Alonso reflexiona: “Para liderar en distintos espacios, sobre todo en la administración pública, y en particular en salud, se requiere mucho diálogo con todos los actores. El Servicio de Salud, otros directores, dirigentes gremiales y, sobre todo, los funcionarios, que son el eje de la institución”. “La tolerancia a la frustración, y la tolerancia a la diferencia de opinión, aunque para algunos no lo sea, para mí es un valor”, sentencia.
Hoy, reconoce que la Universidad de Chile lo formó integralmente. “No tan solo en lo académico para responder a mi profesión, sino también en el ámbito más personal. Forma parte de la identidad de lo que soy hoy”, asegura. Este vínculo sigue vigente, cursando actualmente el Magíster en Salud Pública en la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.
Con la mirada puesta en el futuro, las metas de Diego Alonso son claras. “Terminar el magíster y postular a una especialidad”. Su interés está en la geriatría, donde busca entregar una atención más humana y especializada a las personas mayores. Desde las aulas de la Universidad de Chile hasta la dirección de un hospital en el sur del país, su camino refleja un firme compromiso por servir con excelencia a la comunidad.



