El ingeniero civil de minas de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas es cofundador de Photio, una startup nacional donde crean tecnología capaz de combatir la contaminación atmosférica. Materiales como hormigón y pintura que comenzaron usando artistas y ahora se extendió al rubro de la construcción. Por su importante labor, el 2022 Moya fue reconocido por el MIT.
Es un mural donde nacen flores y predominan los colores y la naturaleza. Es la fachada de un banco en la comuna de San Bernardo que fue pintado hace más de un año por la artista Trinidad Guzmán. Esa intervención surge, en parte, gracias al innovador trabajo desarrollado por el exalumno de la Universidad de Chile, Matías Moya.

La pintura empleada en el mural incorporó el aditivo Photio, que transforma las superficies en purificadores de aire. Una innovadora nanotecnología nacional, certificada por universidades y laboratorios en Chile, Estados Unidos y Europa, que simula el proceso de fotosíntesis de los árboles. Los murales con aditivo Photio se multiplicaron en varios sectores del país.
“En una primera etapa tuvimos este contacto con artistas, con muralistas, principalmente, porque para nosotros también era muy importante dar a conocer lo que estábamos desarrollando, y de alguna forma empujados por ese interés genuino en torno a nuestra tecnología, es que le entregamos de forma gratuita a varios artistas nuestro producto”, señala Matías Moya.
El nuevo producto ha causado interés y ha sido citado en diversos medios. “Photio: Innovación chilena convierte pintura y hormigón en aliados contra la contaminación”; “Como mil árboles: chilenos crean pintura usando nanotecnología que imita la fotosíntesis” fueron algunos de los titulares que aparecieron en la prensa tras la propuesta, que hoy se ofrece en tiendas de retail.
Photio, startup nacional nacida en 2017, fue creada por Matías Moya, formado en Beauchef, junto a Jaime Rovegno y Constanza Escobar, ambos también egresados de la U. de Chile. “Las primeras personas que utilizaron el producto fueron artistas. Y vimos el impacto comunicacional que generaba el producto. Creamos esta tecnología en un laboratorio pensando también en soluciones para la industria de la construcción”, comenta Moya, que en 2022 fue reconocido por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) como innovador menor de 35 años en Latinoamérica.
El camino profesional
Sobre el impacto de su trabajo, Matías Moya rememora su paso por la Universidad de Chile y el Campus Beauchef: “Allí me presentaron todo lo que se entiende por innovación, de manera directa o indirecta, y eso es lo que más agradezco. Si bien es cierto que no me dieron todas las respuestas a las preguntas que iban a surgir durante mi camino profesional, sí me entregaron las herramientas para poder afrontar cualquier tipo de decisión que yo tomase en el futuro”.
Hoy en Photio trabajan doce personas y mantienen un laboratorio en Ciudad Empresarial, en Huechuraba. Un piso está dedicado a investigación y otro a las tareas administrativas. Matías Moya dice que el recorrido no ha sido fácil. “Nosotros empezamos a postular a varios premios con el afán de validar, que lo que estábamos pensando, era válido también para otras personas. Creo que después de un año fuimos entendiendo el potencial real de Photio… Nos fuimos creyendo el cuento, en términos de decir, realmente estamos creando algo que no existe en el mercado, con todas las dificultades que eso conlleva”.
Tras sus estudios de pregrado efectuó un magíster en Metalurgia Extractiva. “Dentro de mi formación hay personas que promovieron en mí el emprendimiento y el hacer empresas y el crear cosas. Ahí están los docentes Gonzalo Montes y Pedro Aylwin”, cuenta y agrega: “Gonzalo Montes me abrió las primeras oportunidades a nivel laboral y eso es algo que agradezco enormemente porque me mostró un mundo distinto y me apoyó en todo ese proceso. Mientras el académico Pedro Aylwin me apoyó muchísimo en las primeras etapas conectándome con gente, con personas con la cual hasta la fecha sigo trabajando, desarrollando proyectos y tecnología. Y la verdad es que esas dos personas marcaron mucho mis ganas por emprender”.
¿Cómo recuerdas esos años de estudio en el Campus Beauchef?
Ahí encontré a mi actual pareja, a amigos, encontré la formación que necesitaba para tener ese pensamiento crítico y también tener una adhesión al riesgo y perder el miedo al fracaso. Beauchef es muy duro en cuanto a formación. Es caer del cielo a la tierra en términos de lo que uno vive en un colegio, pasando por la PSU. Es un proceso de aprendizaje constante, de volver a entender cómo aprender, y eso de cierta manera cambia la configuración de cómo tú piensas: eso es lo que veo que es el sello de Beauchef. Esto me ha permitido abordar problemas súper complejos aplicados en Photio, por ejemplo, en el proceso de comercialización.
Lo interesante es que abordan la problemática del medioambiente…
Sabíamos que estábamos resolviendo un problema y un problema importante. Ahora, rápidamente nos dimos cuenta de que necesitábamos tiempo y recursos para poder generar una solución que realmente las otras personas tomasen como una solución real. En Photio quiero aportar un granito de arena en la lucha contra el cambio climático.
¿Qué ha sido lo más difícil?
Una de las barreras más difíciles de sortear era cómo hacerlo accesible, cómo hacer de esta tecnología algo que realmente una persona pueda comprar, y esa barrera fue muy difícil de sortear, fueron muchas horas de trabajo en el laboratorio para poder optimizar el producto, poder hacerlo lo más eficiente posible, y también a un bajo costo.
¿En qué están ahora?
Por un largo tiempo estuvimos enfocados en validar el producto. Levantamos capital en su momento, y 2025 fue nuestro punto de inflexión, en términos de lanzar los primeros productos en colaboración, porque nuestra línea principal de negocio es vender proyectos descontaminantes; es vender el aditivo, o más bien la tecnología empaquetada en diferentes formatos. El modelo de negocio que nos da estabilidad es entregarle nuestra tecnología a un tercero, y ese tercero es por lo general un fabricante de materiales de construcción. Ahí es cuando empezamos a trabajar con Sodimac. Y, por otro lado, también empezamos a trabajar con Polpaico. Aparte de esas dos empresas, estamos trabajando con cerca de diez empresas más, ya no solamente en Chile, sino que a nivel internacional. El 2026 vamos a estar lanzando productos en otros países y eso nos tiene muy contentos.



